sábado, 14 de mayo de 2011

Vida nocturna al otro lado.

Ascendía como un globo al que inyectaban el aire. Era sustancia y era ausencia. Se introdujo por sus pies y se extendió por su sangre, invadiendo su cerebro. Sólo podía ver en la oscuridad porque sus pupilas habían adquirido el tamaño de la luna.

Cómo pesaban las aceras. Cómo pesaba el cielo que amenazaba con raptarla y envolverla en nubes de ansiedad. Cómo podía el mundo estrecharse de esa manera.

Sabía que si aquello era real, se convertiría en su fin, así que conjuró una dimensión en que las calles la condujeran a la salida de aquella prisión onírica.

¿Cuántas opciones hay de que alguien te oiga si gritas?

domingo, 8 de mayo de 2011

Vacíos en guerra.

Hay fuego en la ciudad. Las nubes se han congregado para viajar décadas en el tiempo, soñando con un viaje de polvo blanco. Gritos en do menor de depredadores derramando su último aliento. "No es asunto tuyo, porque ésta es mi alucinación". El humo intenta razonar con las llamas. Las llamas no entienden ese idioma secreto que asfixia cada uno de los rostros avanzando hipnotizados por las aceras. " Es la última vez que el sol te toca. La última". Pero la ciudad se ha cansado de ser el hombro en el que lloran las nubes, y se desnuda para esos rayos mientras su piel arde con descontrol. Hay fuego en la ciudad, cuando el vacío provoca incendios.

domingo, 13 de marzo de 2011

Velocidad inconsciente.

El sonido moría al girar a la izquierda. Era lo único que entendía con claridad y por eso siguió corriendo, calle abajo. Los pensamientos se agolpaban cada vez con más rapidez y los rostros se desdibujaban como en otro tiempo. Cuando luchaba contra los demonios sin miedo a morir. No había tiempo de explicarlo. Cada vez que el cielo era testigo de aquella huida su poeta interior la obligaba a vomitar un soliloquio en silencio y a empezar otra vez. Luego despertaba empapada en sudor, como si las pesadillas sólo fueran una ilusión y llevara una doble vida nocturna sin ser realmente consciente.

lunes, 7 de marzo de 2011

Segundos ordenados se perdieron en el tiempo.


Era la última noche que viajaba a través de aquel túnel del tiempo. Poco a poco, esa maraña de dolor persistente había ido abandonando su cuerpo. Los nudos que antaño ligaban los días sin principio ni final se habían soltado por el cansancio de unos ojos perdidos. Saber hacia dónde mirar. Lo aprendió en cada golpe, en cada puñalada que le asestó su sombra. Nunca había pretendido llegar a un punto en que el torbellino se hiciera irrevocable, pero era inevitable.

jueves, 24 de febrero de 2011

Desdoblamiento en flor.

Los poetas han muerto. Por eso sentado en las ruinas de su casa de humo recuerda las palabras que escribió bajo el cerezo. No eran suyas ni eran de nadie. Porque bajo los efectos de la melancolía la expresión se le antojaba prostituta. Llamaba por su nombre a todos los fantasmas que le visitaban. Porque era así, gota a gota, como se consumía el gemido ahogado que trasnochaba en sus entrañas. ¿Qué importaba si todos los mapas habían ardido con furia? De todos modos, el camino desdibujado de sus pupilas dilatadas se demoraba fácilmente. Una salida de emergencia a la furtividad de sus piernas atadas. Un esbozo a cámara lenta de sus deseos. La perversión del artista. Cómo hacer propio lo que la mano ajena arrancaba de la profundidad del alma. Sin entender el entendimiento de los universos que inventó para redimirse. Lento. Rápido. Como fluye la sangre por unas venas apuñaladas por los años que se calcifican en las páginas. Un libro que nunca cerraron en aquella tienducha del sur de ninguna parte.

domingo, 20 de febrero de 2011

Humo.

No aprietes. No aprietes. No aprietes. No aprietes. No aprietes. ¿No notas el picor en la garganta? Como guindillas punzantes. No aprietes. No aprietes No aprietes. No aprietes. Ya pasa. Ya. Todos los que juzgaron lo hicieron desde la comodidad. No aprietes. No aprietes. Ya pasa. Ya han desaparecido todos. Todos los que hablaron lo hicieron desde la ignorancia. ¿Habías visto alguna vez un abismo tan maravilloso? Eres libre para ser quien eres. Es lo que te diferencia de los demás. No aprietes. No aprietes. No aprietes. No aprietes. Siente el humo dentro. Siente el humo dentro. Dentro. Dentro. Dentro. Es una perversión perturbadora. No aprietes. Libertad, no aprietes. Ya se han ido. Libertad, no aprietes.

sábado, 5 de febrero de 2011

Amagos de delirio.

Corre y corre y corre. Calle abajo. El viejo muro de ladrillo cada vez está más cerca y se dirige hacia él sólo para frenar antes de chocar. Amor por la adrenalina. Y se despierta, se despierta sudando porque ha estado a un segundo de chocar y sentir el golpe.

Se coloca los auriculares. David Bowie canta su I'm deranged y se siente protagonista de carretera perdida. Atrapada en una fantasía de Lynch. Con todos esos alter egos acosándola por la espalda en una experiencia única.

Percepción renovada y caliente. Humedad en los huesos y viento en el alma. Ahora camina por las paredes como en un videoclip de Placebo. No puede parar. Su mente va a mil por hora. Más rápido que la de el resto. Mucho más. Por eso sabe que les lleva ventaja. Vé a través de las paredes.

Su corazón late muy fuerte y sabe que está viva. Viva. Y su poder especial es no distinguir realidad y sueño. El embriagador aliento del subconsciente. Late, late, late. Rojo y ardiente como unos labios de media noche.

Suena el teléfono y su sombra al otro lado le dice que ha llegado el momento. Rompe los papeles, quema las maderas del paraíso olvidado. Escucha las palabras que nunca dijeron. Y ahora lo sabe. Lo sabe. Lo sabe.







Harder faster, forever after,
harder faster, forever after,
harder faster, forever after,
forever after.

None of you can make the grade,
none of you can make the grade,
none of you can make the grade,
none of you can make the grade.

Harder faster, forever after,
harder faster, forever after,
harder faster, forever after,
forever after.

None of you can make the grade,
none of you can make the grade,
none of you can make the grade,
none of you can make the grade.

-Placebo-